cerebro

cerebro
Mostrando entradas con la etiqueta excitación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta excitación. Mostrar todas las entradas

DESCUBRIENDO LA NOVELA ERÓTICA

Por: Ester Álvarez Guillén
Imagen de Ester Álvarez G.

Siempre me ha gustado leer y había leído novelas de distintos géneros, aunque nunca erótica. Sí que he hecho alguna incursión en el relato erótico y es un tipo de lectura muy excitante, pero quizá demasiado concreta. 

Tan sólo recientemente he descubierto, por fin, la novela erótica de la mano de Mimmi Kass y ha sido una grata sorpresa.

El libro que cayó en mis manos fue Radiografía del deseo, el primero de su trilogía En cuerpo y alma.

Esto no es exactamente una reseña sobre dicho libro, sino más bien una invitación a descubrir la novela erótica del mismo modo que yo, a través de la sugerente historia de Inés y Erick.

CONOCIENDO A SONA DE LELO: ORGASMOS POR ONDAS SÓNICAS

Por: Ester Álvarez Guillén
Imagen de Ester Álvarez G.


El 10 de octubre ha sido la fecha elegida para presentar a nivel mundial a SONA™el nuevo estimulador de clítoris de LELO, que funciona a través de ondas sónicas. Y creo que nada mejor para comenzar esta review sobre el mismo que con un relato erótico.

"Me encontraba sentada junto a la ventanilla, observando el ala del avión en el que viajaba, que recién había despegado y empezaba a coger altura. Estaba aún nerviosa, pensando en lo que acababa de suceder, pues inesperadamente el retraso de mi vuelo me había llevado a comprar algo que prometía proporcionarme los más increíbles orgasmos. 

Visualicé en mi cabeza el momento en el que supe que tendría que esperar más de una hora y no estaba dispuesta a morirme de aburrimiento allí sentada, menos aún encontrándome en un aeropuerto como el de Londres, lleno de tiendas lujosas con millones de cosas por descubrir. 

FETICHISMO DE OMBLIGOS Y VIENTRES

Por: Ester Álvarez Guillén
Imagen de Filip Bunkens


Fetichismos hay muchos, tantos como personas, y es que cada una se excita sexualmente con objetos, situaciones o partes del cuerpo distintas. Así, lo que les pone a unas no les atrae a otras en absoluto, si bien es verdad que algunos fetichismos son más comunes que otros.

Uno de esos fetichismos sobre el que nunca me había parado a pensar y que, afortunadamente, Arola Poch me descubrió hace poco, es aquel cuyo objeto fetiche consiste en el ombligo (navelfetish, bellybuttonfetish) y/o el vientre (bellyfetish)Para los amantes de esta parte del cuerpo (ambos suelen coexistir), se trata de una zona cargada de erotismo, mientras para los demás a menudo suele pasar desapercibida.

Pensando en esto de los ombligos recordé una historia que viví en mis propias carnes cuando aún no sabía nada de fetichismos y, aunque no es exactamente un relato erótico, os la voy a contar haciendo énfasis en el erotismo con el que la recuerdo:

SENOS, SEXUALIDAD Y SALUD

Cortesía de cooldesign y scottchan / FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

Aunque tanto mujeres como hombres tienen senos, en nuestra cultura parece que se han convertido en un símbolo poderoso de feminidad y un elemento principal de la sensualidad femenina. A menudo sirven de recurso en la publicidad para llamar la atención, con imágenes de pechos exuberantes, incluso en los refranes populares está presente ese poder que se les otorga (“tiran más dos tetas que dos carretas”). Podría decirse que en nuestra sociedad los pechos de las mujeres han adquirido el mismo papel exagerado que el pene en los hombres (tienen que ser grandes y turgentes).

Pero ¿por qué esta parte del cuerpo femenino despierta tanto interés en los hombres? No en vano es una de las zonas donde primero suelen poner sus ojos. ¿Acaso son un símbolo de fertilidad? ¿Se relaciona evolutivamente el que los pechos grandes sean más atractivos con la amamantación y, por tanto, con mayor fertilidad?. En contra de esto, el tamaño de los pechos o la turgencia de los mismos no tiene ninguna relación con la eficacia en la lactancia o en la producción de leche. 

BESOS

Cortesía de nongpimmy / FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

"Hay besos apasionados, besos tiernos, besos fríos, besos de un hola y de un hasta siempre... besos de amigos, de amor, de hermanos... misteriosos, apagados, ardientes, insaciables, deliciosos, pacientes, intempestivos, valientes... besos que te inundan el alma y besos que te enamoran... besos con labios carnosos, húmedos, lascivos... besos con lenguas intrépidas... besos solitarios, continuados, sostenidos o inesperados... besos que son palabras y besos que alimentan... besos en la boca, en el cuello, en la mano como los de antes, o besos íntimos con lametazos y cargados de placer... besos que hacen sentir y besos que no dicen nada, que te gustan o te repelen, que esperan ser devueltos y no obtienen respuesta... besos con mariposas en el estómago, besos inocentes, de aquellos que aman o de aquellos que mienten... besos únicos, maravillosos, de esos que no se olvidan tan fácilmente. Existen besos robados o enormemente ansiados, otros que duelen porque sabes que no los volverás a tener... besos cariñosos, besos rápidos o eternos, besos que van y que vienen."

Los besos son parte de nuestras vidas, de nuestras relaciones con las personas (como seres sociales que somos), y elemento muy importante también en las relaciones sexuales.

HISTORIA DE UN EYACULADOR PRECOZ

Cortesía de popad /
FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

Aquella mañana por fin se levantó dispuesto a hacer lo que fuera necesario para cambiar lo que tan infeliz le hacía. Tenía veintitantos años y llevaba varios meses con alguien que parecía gustarle bastante.

Durante años no había considerado que su pequeño problema fuera un verdadero problema, nunca se había atrevido a hablarlo con nadie, pero algo en su interior le decía que no estaba satisfecho con su vida sexual.

En efecto, desde sus primeras masturbaciones, la imperiosa necesidad de eyacular le había superado. Más adelante, sus primeras relaciones sexuales le parecieron muy cortas, más de lo que él hubiera deseado. Hasta entonces había intentado no pensar en ello, en todo caso en el momento del coito siempre procuraba hacer lo posible por no excitarse demasiado para no correrse tan rápido, pero nunca funcionaba.

Con su actual pareja el problema se había acrecentado, o al menos le hacía sentirse peor que nunca. Tenía miedo de que ella se diera cuenta de lo que le pasaba y lo dejara, le daba pánico pensar que siempre fuera a ser así, sentía que su vida sexual era horrible, no entendía por qué le ocurría aquello, ni sabía qué hacer para cambiarlo.

No obstante, aquel día decidió buscar ayuda, necesitaba respuestas, quería disfrutar de su vida sexual al fin, y estaba decidido a esforzarse.

CARTA A MI VAGINA

www.adigitaldreamer.com
Por: Ester Álvarez Guillén

“Querida amiga, sé que siempre has cuidado de mí, y me has protegido de todo aquello que pudiera hacerme daño... Has sido muy buena conmigo, manteniéndote cerrada ante el peligro, ahora te comprendo... Yo estaba asustada, pero no me daba cuenta, y tú, mi preciosa vagina, sólo pretendías ayudarme porque intuías mis miedos, aunque al final no nos entendiéramos y acabara enfadándome contigo... Pero ahora todo está cambiando, estoy aprendiendo a entenderme, a cuidarme y a quererme...a darnos placer...así que ya no necesito que me cuides más, a partir de ahora yo sabré cuidarnos a las dos, ya no tengo miedo... Sé cómo evitar un embarazo y tampoco permitiré que entre a través de ti ninguna enfermedad ni nadie que quiera hacernos daño... No dejaré que te ocurra nada malo, te lo prometo. Ahora vamos a disfrutar las dos juntas, sin temores... Gracias por cuidarme, pero ya no lo necesito.”

Este fragmento (consistente en una carta que escribe una mujer a su vagina para enfrentarse a sus miedos), es una muestra de una parte de la terapia psicológica que se puede utilizar para superar el VAGINISMO, un problema bastante desconocido por mucha gente, pero que afecta a más mujeres de las que se piensa y limita las relaciones sexuales de muchas parejas.

FANTASÍAS SEXUALES OCULTAS

Imagen cortesía de nixxphotography /
FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

“Había una vez una chica que empezaba a sentir su despertar sexual. De modo que en ocasiones cerraba los ojos e imaginaba: soñaba despierta con situaciones excitantes, se ruborizaba fantaseando con alguien que la tocaba, besaba y acariciaba..., pero sobre todo había una fantasía que rondaba su cabeza a menudo. En esta fantasía un hombre (moderadamente atractivo) la violaba: la cogía de improviso, forcejeaba con ella que intentaba resistirse aún deseándolo con todo su ser, pero él la sujetaba fuertemente mientras la penetraba y ella se estremecía de placer. Sin embargo, mientras esto pasaba por su cabeza nunca se dejaba llevar, nunca llegó a masturbarse, sus sentimientos eran contradictorios. A la vez que se excitaba imaginando, una vocecilla en su interior le decía que aquello estaba mal, que no debía imaginar esas cosas, que una violación no era nada deseable sino algo horrible y que por imaginarlo le iba a ocurrir. Todo eso la hacía sentirse mal así que intentaba no pensar en ello, procurando eliminar aquella fantasía de su cabeza en lugar de disfrutar de ella. Nadie le había explicado que las fantasías sexuales son completamente normales, que muchas mujeres fantasean cosas parecidas, que excitarse con fantasías no es nada malo y no por ello tienen que hacerse realidad. Lo mantuvo siempre oculto, y con el tiempo aquellas fantasías desaparecieron. En su lucha interior venció el miedo, la incomprensión, la ignorancia, el temor... en cambio, el placer quedó en el olvido. Pasaron los años y un día recordó su fantasía sexual oculta. Para entonces ya sabía que las fantasías sexuales no son malas (¡todo lo contrario!), y que muchas mujeres fantasean con ser forzadas como ella hacía. Pero el tiempo no había pasado en vano. Todos esos años reprimiendo sus fantasías le habían pasado factura: ya no podía fantasear tan fácilmente como antes, su mente había perdido la práctica y le costaba imaginar. Su fantasía en lugar de desarrollarse e ir a más, se había quedado estancada. Ahora por más que lo intentaba ya no podía soñar de nuevo con aquella fantasía que tanto la excitaba... ¿sería demasiado tarde? quizá no... tendría que seguir intentándolo.”

Esta historia real sirve como ejemplo de algo que ocurre a menudo: la falta de información sexual limita a las personas, las hace sentirse mal porque piensan que hay cosas que sólo les suceden a ellas (cuando no es así), y que además están mal (cuando no tiene por qué).

EL LENGUAJE DE LOS CUERPOS

www.desmotivaciones.es
Por: Ester Álvarez Guillén

Desde que nacen, los bebés necesitan del contacto corporal para sobrevivir. Está demostrado que la estimulación corporal, durante el primer año de vida, envía señales al cerebro que a su vez activa respuestas de crecimiento y bienestar. En cambio, la falta de contacto puede provocar importantes trastornos en el desarrollo del niño, o incluso la muerte.

Pero ¿qué pasa cuando crecemos?, ¿dejamos de necesitar las caricias, los abrazos, los besos... y en definitiva, el contacto con otras personas?.

Tal y como se nos presenta la sociedad actual, parece que esto fuera así, limitando el contacto de los cuerpos a la pareja (principalmente en la intimidad) y la familia como mucho, ya que “a medida que crecemos y vamos dejando de ser niños, se nos van restringiendo las caricias”. Es como si al hacernos independientes ya no necesitáramos ser tocados por los demás.