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SATISFYER, SEXUALIDAD Y SATISFACCIÓN

Por: Ester Álvarez Guillén
Imagen de Ester Álvarez G.

A las mujeres se nos ha negado el placer durante mucho tiempo, pero parece que este es nuestro siglo y, por fin, las marcas de juguetes eróticos piensan en adaptarse a nuestra sexualidad y buscar, por encima de todo, la satisfacción sexual de las mujeres.

Es por ello que los estimuladores de clítoris cada vez son más sofisticados, ofreciendo sensaciones diferentes, novedosas, orgásmicas e indescriptibles.

Hace unos años tener un vibrador era algo a lo que pocas mujeres se atrevían y, las que lo hacían, lo llevaban de manera oculta. Hoy en día, ya nadie debería asustarse al saber que muchas mujeres, ¡cada vez más!, tenemos al menos un juguete sexual en nuestra mesita de noche. ¿Y por qué no?

Variedad desde luego no nos falta para elegir y cada día salen cosas nuevas e increíbles. Eso es algo que la marca Satisfyer parece tener muy claro, por lo que acaba de sacar al mercado tres nuevos estimuladores sexuales maravillosos. ¡Y ya he tenido el placer de probarlos!

BALAS VIBRADORAS, ¿QUÉ DEBES SABER?

Por: Ester Álvarez Guillén
Imagen de Ester Álvarez G.


Para una mujer que nunca ha experimentado con un vibrador, una bala vibradora puede ser una buena elección como primera toma de contacto con este tipo de juguetes eróticos, pues al ser pequeño parece que intimida menos que plantarle cara de repente a uno de grandes proporciones.

Pero ¿qué es exactamente una bala vibradora? Pues no es otra cosa que un pequeño vibrador. Se les llama balas vibradoras por su semejanza con un proyectil (como podéis ver en la imagen) y porque vibran, así de simple.

DESMITIFICANDO EL PENE

Cortesía de Ambro /
FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

¿Por qué al pene se le da tanta importancia en las relaciones sexuales?, ¿por qué tantos hombres están obsesionados con el tamaño de su pene?, ¿cómo se convirtió el pene en un símbolo de poder, siendo cuanto más grande mejor? y ¿por qué en nuestra sociedad parece que lo que define al hombre es su pene?. Las respuestas a estas preguntas bien podrían relacionarse con el Patriarcado y con el Machismo, y a su vez con el modelo sexual coital imperante.

En efecto, en el modelo heterosexual que ha existido durante muchos años el hombre tenía el control de las relaciones sexuales y el papel activo, mientras que la mujer ejercía un papel pasivo en el que ni siquiera se le reconocía derecho al placer. Aunque ahora ya se admite que las mujeres también tienen ese derecho, se sigue situando al hombre en el papel de proveedor del placer, un placer que por regla general se busca a través del coito y del pene. De modo que el machismo también perjudica a los hombres, por un lado porque se ven en la obligación de tener que dar placer a la mujer, por otro porque su propia búsqueda del placer se centra únicamente en su pene (dejando de lado el resto de su cuerpo y perdiéndose el vivir la sexualidad como algo más global y menos centrada en el pene). Todo esto implica que un hombre acabe definiéndose por su pene, el cual no solo debe ser grande sino que también debe tener erecciones potentes y rápidas. Así, la siguiente preocupación de la mayoría de los hombres, después del tamaño de su pene, pasa a ser la falta o pérdida de erección ya que eso cuestiona su virilidad.

HUELGA DE CLÍTORIS

Cortesía de Salvatore Vuono /
FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

Había una vez un clítoris que nunca se callaba nada, era bastante inquieto y no se conformaba con el papel que la sociedad le había impuesto, un papel que a su juicio estaba desvalorizado por culpa del falocentrismo y del modelo coital que domina el ámbito sexual del ser humano, un modelo además bastante machista con respecto a las necesidades sexuales de las mujeres.

“¡Ey!, señor pene, sí tú, ese que no sabe hacer otra cosa que entrar y salir de ese agujero que hay más abajo de mí. Que digo yo… ¿será que ese ser humano perezoso que te lleva colgando no sabe que existo?. A veces creo que hasta mi dueña se olvida de mí. Nadie quiere darme trabajo y yo aquí me aburro… que si algún roce de pasada, un tirón para arriba, un tirón para bajo… pero ya está, la mayor parte de mi potencial desperdiciado. Con las ganas que tengo yo de ayudar a producir orgasmos y lo bien que se me da… En fin, este mundo parece que sólo sabe de vaginas y de penes, y yo aquí como siempre: ¡olvidado! Bueno yo y la mayoría de mis colegas porque esto parece que es un problema de todo el sector de clítoris.

CARTA A MI VAGINA

www.adigitaldreamer.com
Por: Ester Álvarez Guillén

“Querida amiga, sé que siempre has cuidado de mí, y me has protegido de todo aquello que pudiera hacerme daño... Has sido muy buena conmigo, manteniéndote cerrada ante el peligro, ahora te comprendo... Yo estaba asustada, pero no me daba cuenta, y tú, mi preciosa vagina, sólo pretendías ayudarme porque intuías mis miedos, aunque al final no nos entendiéramos y acabara enfadándome contigo... Pero ahora todo está cambiando, estoy aprendiendo a entenderme, a cuidarme y a quererme...a darnos placer...así que ya no necesito que me cuides más, a partir de ahora yo sabré cuidarnos a las dos, ya no tengo miedo... Sé cómo evitar un embarazo y tampoco permitiré que entre a través de ti ninguna enfermedad ni nadie que quiera hacernos daño... No dejaré que te ocurra nada malo, te lo prometo. Ahora vamos a disfrutar las dos juntas, sin temores... Gracias por cuidarme, pero ya no lo necesito.”

Este fragmento (consistente en una carta que escribe una mujer a su vagina para enfrentarse a sus miedos), es una muestra de una parte de la terapia psicológica que se puede utilizar para superar el VAGINISMO, un problema bastante desconocido por mucha gente, pero que afecta a más mujeres de las que se piensa y limita las relaciones sexuales de muchas parejas.