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DIVERSIDAD SEXUAL, DERECHOS Y FAMILIAS

Cortesía de Simon Howden / FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

Últimamente el tema de la homosexualidad está saliendo a menudo en los medios de comunicación. En varios países del mundo se debaten distintas leyes que afectan a personas homosexuales: mientras en Uruguay, Nueva Zelanda o Francia, se han dado pasos hacia la igualdad de derechos, aprobando el matrimonio entre dos personas del mismo sexo; en Colombia el Matrimonio Igualitario acaba de ser rechazado por el Senado, en Rusia se plantean en pleno siglo XXI poner multas a quienes hagan propaganda homosexual y en Uganda incluso se ha presentado un proyecto de ley que incluye la pena de muerte para personas que mantengan relaciones homosexuales. 

Concentraciones de personas llenan las calles, unos a favor, otros en contra, unos defendiendo sus derechos, otros intentando suprimirlos a los que no son como ellos... Es así como el mundo funciona: las mayorías siempre quieren absorber a las minorías, imponerse a éstas. Sin embargo, las minorías (pese a quien le pese) también existen, tienen derecho a existir, derecho a luchar por sus derechos y derecho a “tener derechos”. 


Los que no gustan de homosexuales ni de sus “manifestaciones de amor” (tipo un beso entre dos personas que se aman en la calle), se basan en ideas como que los niños si ven este tipo de cosas pueden ser influenciados (“vaya a ser que mi hijo se vuelva marica si ve a dos hombres besarse”); o piensan ciegamente que los homosexuales son depravados, viciosos, degenerados, enfermos... y por tanto no deberían tener hijos; o acreditan que un niño nunca podría crecer sano y feliz teniendo dos madres o dos padres.

Nada más alejado de la realidad, porque este tipo de ideas sólo están basadas en prejuicios, en miedos absurdos, en creencias sin fundamento, etc., como demuestran estudios y afirman grupos de profesionales como la Asociación Americana de Psicología. La APA elaboró un documento después de analizar una gran cantidad de estudios, llevados a cabo a lo largo de las últimas décadas, sobre la paternidad en lesbianas y gays, donde en resumen se constata que no existe evidencia que sugiera que mujeres lesbianas u hombres homosexuales no sean aptos para ejercer la paternidad, o que el desarrollo psicosocial de los hijos de estas personas se vea comprometido en relación con hijos de padres heterosexuales.

Hace ya bastantes años que la APA eliminó la homosexualidad de la lista oficial de trastornos de la salud mental. Además, esta Asociación deplora cualquier discriminación pública o privada de aquellas personas que lleven a cabo actividades homosexuales, e insta a la promulgación de la legislación de los derechos civiles que ofrezca a los ciudadanos que se involucren en actos homosexuales las mismas protecciones que se garantizan a los demás sobre la base de raza, color, etc. Por lo que resuelven que es injusto y discriminatorio negar a parejas del mismo sexo el acceso al matrimonio civil y a todos los beneficios consiguientes.  

Revisiones de los estudios realizados sobre el tema constatan que las habilidades de paternidad de las personas homosexuales pueden ser iguales o incluso en algunos casos superiores a las de personas heterosexuales.

Por otra parte, los datos no indican tasas elevadas de homosexualidad entre los hijos de padres homosexuales y madres lesbianas. 

Tampoco existen diferencias con respecto a los hijos de padres heterosexuales sobre aspectos como identidad o roles de género. Los informes sugieren también típicos patrones de desarrollo de las relaciones entre iguales  y con adultos de ambos sexos, en hijos de personas homosexuales.

Sobre la creencia de que hijos de padres homosexuales puedan ser más propensos a sufrir abusos sexuales, la evidencia demuestra que los homosexuales no son más propensos que los hombres heterosexuales a cometer abuso sexual infantil.

Es curioso reflexionar sobre el hecho de que mucha gente quiera negarles sus derechos a las personas homosexuales, cuando vemos noticias como las de parejas de pingüinos machos que adoptan polluelos y ejercen su paternidad con total naturalidad. Mientras en la naturaleza existe la diversidad sexual y distintos tipos de familias, en nuestra sociedad el pensamiento heterosexual invisibiliza otras formas de amar y priva de un derecho básico como el de poder formar una familia, basándose en la discriminación sexual.

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