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FETICHISMO DE OMBLIGOS Y VIENTRES

Por: Ester Álvarez Guillén
Imagen de Filip Bunkens


Fetichismos hay muchos, tantos como personas, y es que cada una se excita sexualmente con objetos, situaciones o partes del cuerpo distintas. Así, lo que les pone a unas no les atrae a otras en absoluto, si bien es verdad que algunos fetichismos son más comunes que otros.

Uno de esos fetichismos sobre el que nunca me había parado a pensar y que, afortunadamente, Arola Poch me descubrió hace poco, es aquel cuyo objeto fetiche consiste en el ombligo (navelfetish, bellybuttonfetish) y/o el vientre (bellyfetish)Para los amantes de esta parte del cuerpo (ambos suelen coexistir), se trata de una zona cargada de erotismo, mientras para los demás a menudo suele pasar desapercibida.

Pensando en esto de los ombligos recordé una historia que viví en mis propias carnes cuando aún no sabía nada de fetichismos y, aunque no es exactamente un relato erótico, os la voy a contar haciendo énfasis en el erotismo con el que la recuerdo:


"Me encontraba a finales de los 90, en plena efervescencia del final de mi adolescencia y aquel verano fue justamente uno de los más fiesteros de mi vida: camping, playa, fiesta de la espuma, viajes, ligues de verano... Para despedir la época de estío fui al mismo sitio de todos los años, donde justamente empezaban las fiestas, por lo que salía todas las noches con mi grupo de amigas. Una de esas noches ocurrió algo excepcional de lo que apenas recuerdo los detalles, pero la sensación erótica que me causó nunca la olvidaré. Íbamos caminando por la calle, saliendo de un bar para entrar en otro, y nos topamos con lo que podría llamarse de hippie. Se trataba de un chico joven, con sus rastas y cierto atractivo, que tocaba la flauta para ganarse unas monedas. Cuando me topé con su mirada se clavó directa en mi cintura. Yo llevaba una camiseta cortita, por lo que se me veía el vientre (en aquella época aún no tenía piercing en el ombligo, quedando totalmente visible). No sé cómo sucedió con exactitud, pero cuando me di cuenta aquel desconocido estaba haciéndome una propuesta: si le dejaba tocar mi ombligo allí mismo, tocaría una música para mí con la flauta. Me quedé pensativa, era la proposición más extraña que me habían hecho nunca, ¿sería seguro?, ¿qué pensaba hacerme en el ombligo?, ¿tenía algo que perder si me arriesgaba?... Pasados unos instantes, divagando entre el morbo y el miedo, me decidí a intentarlo. Aquel chico puso su dedo índice alrededor de mi ombligo con tal delicadeza que me sentí como si flotara. Comenzó a moverlo muy despacio, rodeando aquel pequeño agujerito, mientras sentía su respiración entrecortada, al tiempo que a mí se me aceleraba el pulso. Tan sólo duró unos segundos, pero fue como si se parara el tiempo. Desde luego no se trataba del flautista de Hamelín, pero cuando comenzó a sonar la música de su flauta le hubiera seguido al fin del mundo. Siempre me he preguntado cómo siendo algo tan simple, fue una experiencia tan increíblemente erotizante."

Gif de GIPHY


Para algunas culturas antiguas, el ombligo de una mujer estaba íntimamente relacionado con su vulva y con la fertilidad. 

El vientre es la parte del cuerpo que representa por excelencia a las danzas orientales. En la India, por ejemplo, ¿os habéis fijado que la ropa que las mujeres usan para los bailes de Bollywood suelen dejar al descubierto el ombligo y generalmente lo adornan con piercings para hacerlo más llamativo? Lo mismo sucede con la danza del vientre, un tipo de baile donde la mayor parte gira alrededor del ombligo, el vientre y las caderas de la mujer, siendo además considerada una danza sumamente sensual.

La cultura japonesa también le da mucha importancia al ombligo, y es por ello que actualmente se han puesto de moda entre las japonesas las operaciones de cirugía estética del ombligo, para ponérselo rasgado.

En la literatura encontramos numerosas alusiones al ombligo con una simbología sexual, empezando por un vérsiculo de la Biblia, el Cantar de los Cantares, que dice así: " tu ombligo, como cáliz redondo, al que nunca le falta licor. Tu vientre, como montón de trigo, cercado de lirios".

Pero volviendo al bellyfetish y al navelfetish, me llama la atención comprobar que estos fetichismos tienen un público tan amplio que existen categorías propias dentro de las webs de vídeos porno. Incluso, hay páginas web que reúnen a la comunidad del fetiche del ombligo.


Imagen de Worldizen
En las relaciones sexuales, esta atracción sexual por el ombligo, se traduce en la excitación a través de lamer, besar, acariciar, chupar... dicha zona del cuerpo de otra persona. Además, el ombligo posee gran cantidad de terminaciones nerviosas, por lo que puede ser una zona erógena que produzca bastante placer en quien recibe la estimulación erótica del mismo. Así, por ejemplo, jugar con un hielo en el ombligo o tomar alguna bebida sorbiendo del mismo puede producir sensaciones eróticas únicas.


Sin duda, el ombligo es el centro del cuerpo y por ello merece, no sólo ser objeto de atención de muchas miradas, sino también de muchas caricias, y eso lo saben bien los fetichistas de ombligos y vientres.

9 comentarios:

  1. Hola! Qué bonitas imágenes y cuanta nueva información. Tampoco sabía que esto era un fetiche ni cuantas culturas le dan importancia al ombligo y al vientre. Mucho menos sabía de la relación ombligo-vulva-fertilidad. Ojalá en el futuro nos platiques más de esta relación. Otra parte femenina que siempre me ha fascinado y no sé si sea fetiche o tenga nombre es por el Monte de Venus. Es también una parte hermosa de las mujeres.

    El piercing de ombligo es algo que siempre ha llamado mi atención, tanto que siempre desee ponerme uno. Solo que ni luciría, ni se vería bien en mí, ni sería visto. Y por supuesto, está hecho para mujeres. Y luce increíble.

    Que linda por compartirnos esta nueva información. Besitos
    Gael

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    1. Me alegra que te haya resultado interesante el post, Gael. Gracias como siempre por seguir el blog fielmente. En efecto coincido contigo en que el Monte de Venus es una parte muy hermosa de las mujeres. Un beso!

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  2. Mi relación con el ombligo, hasta leer este post, era más bien todo lo contrario a nada relacionado con el erotismo, salvo algún recuerdo relacionado con el cine, sin embargo, me ha provocado cierta curiosidad... habrá que probarlo, igual es un nuevo descubrimiento gracias a leer este post.

    Muchas gracias por tus artículos que nos ofrecen y descubren nuevos puntos de vista.

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    1. ¡Qué bueno saber eso! Gracias a ti por tu comentario y por leerme :)

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  3. Hola, Ester. Muy interesante lo que nos relatas, como siempre es un placer leerte. Me resulta curioso que este fetichismo esté vinculado principalmente a la cintura de la mujer. Nunca he leído nada sobre este fetiche en relación con el hombre. No sé si tú conocerás algo de literatura en la que se mencione. Disfruto descubriendo curiosidades con tu blog. Gracias. Saludos.

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    1. Me alegra que te haya resultado de interés. En efecto es un tema bastante desconocido en relación al hombre... no he leído nada al respecto pero no dudo que deben existir hombres que se sienten atraídos por esta zona del cuerpo de otros hombres (y también mujeres aunque sean menos que en el caso contrario). Sería ideal que nos dejaran algún comentario al respecto. Muchas gracias por seguirme y por tu comentario. Saludos!

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    2. Hola! Muy interesante y yo tampoco he sabido de casos de hombres o mujeres atraídos por esta zona en los hombres. Debe haberlos, pero pienso que deben ser muy pocos. El ombligo, por un lado está cubierto de vellos y salvo en playa o alberca jamás hes visto sin ropa. Y en segundo lugar, creo que las curvas y la sensualidad de las mujeres es lo que hace estas zonas tan atractivas.

      Besos!
      Gael

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  4. Como tú bien dices, fetichismos hay muchos, tantos como personas, pero yo no conocía este y no sabía que se llamaba así. Así que gracias por descubrírmelo y por deleitarnos con ese relato.
    Besicos.

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    1. Gracias a ti por leerlo, Mary, y me alegra saber que te ha gustado. Besitos!

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