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EL CUIDADO DE LA FERTILIDAD

Cortesía de dream designs / FreeDigitalPhotos.net
Por: Ester Álvarez Guillén

Parece ser que Junio es el Mes Mundial de la Esterilidad o como también se le llama “Mes del Cuidado de la Fertilidad”, y esto es así porque se quiere poner la atención no sólo en los problemas de fertilidad sino también en la importancia del cuidado de la misma, de una buena salud sexual y reproductiva, además de luchar contra los prejuicios que existen con respecto a la esterilidad.

Hablamos de infertilidad cuando un hombre y una mujer después de un año manteniendo relaciones sexuales sin tomar medidas anticonceptivas consiguen la gestación pero el embarazo no llega a término, en cambio la esterilidad sería la imposibilidad de concebir (aunque generalmente se utiliza siempre el término “infertilidad”). La Organización Mundial de la Salud estima que esto afecta a alrededor de 50 millones de parejas en todo el mundo (1 de cada 6).

Por otro lado, se calcula que alrededor de un 30% de los casos se deben a factores masculinos, un 30% a factores femeninos, otro 30% a ambos miembros de la pareja y del 10% restante se desconocen las causas. Estos datos son importantes de tener en cuenta para dejar atrás el falso mito machista que culpaba siempre a la mujer. Aunque realmente no es un tema en el que se pueda hablar de culpabilidades, en todo caso responsabilidades, y muchas veces ni eso ya que se trata de factores que generalmente no podemos controlar.

El aumento de la infertilidad en los últimos años parece que tiene su origen en múltiples causas: la postergación de la maternidad, mayores índices de infertilidad masculina (debido a una disminución en el número y movilidad de los espermatozoides), cambios ambientales, disruptores hormonales que influyen en las hormonas, cambios en los estilos de vida, estrés...

Uno de los factores que más influye en la infertilidad es la edad de la mujer, ya que esto repercute en la calidad de los óvulos, sobre todo a partir de los 35 años cuando su fertilidad comienza a declinar fuertemente (antes de esa edad las mujeres tienen entre un 20 y un 30% de probabilidad de quedarse embarazadas mientras que con 42 años el porcentaje desciende al 5% aproximadamente). Sin embargo, a medida que las mujeres han comenzado a salir del ámbito doméstico para la esfera pública, la maternidad ha tenido que ser postergada por estudios, trabajo y realización personal. Esto convierte la maternidad en un dilema difícil de resolver para muchas mujeres, sobre todo cuando ven que algunas son despedidas por quedarse embarazadas o se le pregunta en una entrevista de trabajo si está pensando en ser madre, por no decir la falta de corresponsabilidad en la crianza de los hijos (que prevalece en esta sociedad machista), así como de políticas sociales encaminadas a facilitar las cosas a las mujeres. Por supuesto no todas las mujeres quieren ser madres, ni todas encuentran problemas para compatibilizar ambas cosas, pero estoy convencida de que cada vez son más las mujeres que superan los 30 que se plantean si el continuar esperando para ser madres puede ser un camino de no retorno.

Por otra parte las técnicas de reproducción asistida han avanzado mucho en los últimos años, lo que no sólo es positivo para ayudar a las parejas heterosexuales con problemas de infertilidad, sino que también se convierten en una opción para los nuevos tipos de familias (por ejemplo, parejas de lesbianas que recurren a la inseminación artificial).

Finalmente, no hay que olvidar que la imposibilidad de conseguir un embarazo en una pareja además de generar ansiedad puede afectar a la relación misma. Por ejemplo, a nivel sexual, tener que buscar el mejor momento para conseguir el embarazo puede convertir las relaciones sexuales en una obligación y un elemento estresante más que en una fuente de placer. Por tanto, hay que poner el acento en la importancia de la ayuda psicológica para superar este trance.

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